Había una vez un niño llamado Antonio. Salió un día a pasear con sus perros a hacer pipí y popó por un bosque encantado.
Continuó caminando durante horas y horas. De repente, empezó a seguirle un ayudante de un brujo: ¡un lobo!
Transcurrido un rato, en un claro del bosque, encontró una casita. Llamó a la puerta y la abrió una niña. La niña se llamaba Cristi.
Se hicieron amigos. Salieron a dar un paseo, y se volvieron a perder. Cuando se dieron cuenta miraron hacia arriba y sólo había árboles con enormes ramas con bocas en forma de cocodrilo gigantes. Corrieron mucho y se asustaron tanto que...
¡Casi se caen al precipicio! Del golpe de las rocas que cayeron al precipicio apareció un murciélago. Los niños se subieron en su espalda y comenzaron a volar. Lo mejor fue que ¡tuvieron que cruzar una cueva! ¡la cueva daba miedo! ¡dentro de ella había....una puerta! y ¡al abrirla! había una casa con flores de colores y mariposas. Los niños asombrados, llamaron a la puerta de la casita. Abrió una niña llamada Ainhoa y se hicieron amigos también. Ainhoa les contó que en esa cueva había un libro mágico de los deseos.
A continuación, fueron a buscarlo. Al llegar al final de la cueva se encontraron una piedra en la que brillaba algo.....
¡El libro de los deseos! pero.... cuando ivan a cogerlo el lobo se lo quitó y salió huyendo.
El libro de los deseos se lo llevó el malvado brujo. Cuando a punto de pedir que desaparecieran, vinieron los perros y robó el libro. Su primer deseo fue que el brujo desapareciera y su segundo deseo regresar a casa.
Escrito por Ainhoa, Cristina y Antonio de 4º A
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